Querida no eduqué a los niños…

Hace tiempo me pregunto acerca de qué fue lo que nos hicieron nuestros padres para que no recordemos nada acerca de cómo nos criaron.

¿Habrá sido alguna de las vacunas obligatorias? ¿Algún compuesto en la leche? Algo tiene que haber sucedido para que experimentemos esa pérdida selectiva de memoria.

Cuando éramos niños, los dibujos animados eran racistas, machistas, violentos y algunas otras joyitas que podríamos enumerar. ¿Alguien lo duda? Pues seguro se perdió de ver Súperman, El coyote y el correcaminos, Speedy González, Capitán América, etc. y se quedó sólo con los Ositos Gummy.

Hoy los dibujos enseñan valores, enseñan idiomas, son sumamente educados y así.

Cabría entonces preguntarse ¿por qué los niños de hoy en día piensan que “por favor” y “gracias” son dos palabras y deben decirse antes de pedirle algo a alguien?

Cuando éramos niños nuestros maestros nos enseñaban a leer, a escribir, a sumar y a restar. Nos llenaban de deberes y si no los hacíamos nos quedábamos sin salir a jugar a la calle — lugar por excelencia donde uno se encontraba con sus amigos — o sin ver los violentos dibujos animados mencionados anteriormente.

Hoy los maestros enseñan a pedir permiso, dan de comer — y enseñan a tomar los cubiertos — y andan con miedo de no hablarle mal a un gurí, no sea cosa que los echen al diablo del trabajo y capaz hasta los vayan a demandar.

Cabría entonces preguntarse ¿qué están haciendo los padres de hoy — que no hacían los de hace 30 años — que no tienen tiempo de enseñar esas cosas?

Cuando éramos niños y estábamos “al pedo” en el recreo porque nos habíamos portado mal y nos habían quitado el fútbol; hablábamos de los dibujitos, de si estaría mejor ser astronauta o jugador de fútbol o de lo buenas/os que estaban nuestras/os compañeras/os — según la edad del escolar que estuviera conversando.

Hoy en día los pibes hablan del cuánto vale el auto de su papá, de si viajar a Orlando o a una playa en Brasil o de si la novia de Jason Statham está bien elegida como la mujer más linda del mundo.

Cabría entonces preguntarse, si los niños de hoy poseen una cantidad de información mucho mayor a la que poseíamos nosotros, ¿no sería bueno concentrarse en enseñar a manejar dicha información y no a intentar darles más de lo mismo?

Yo no soy padre — he decidido no serlo, entre otras cosas porque creo que ya somos suficientes de nuestra especie en este mundo — y por tanto se me podrá decir que no tengo autoridad para hablar del tema; pero tengo el placer de trabajar con niños y de ver cada vez más casos de chicos que precisan menos PlayStation 3 y más abrazos; menos Gran Hermano y más cenas en familia; menos viajes a hoteles all inclusive y más campamentos rústicos.

En fin, tal vez me equivoque, pero se me hace que si no le buscamos la vuelta para cambiar esta tendencia, estos pibes van a sufrir mucho cuando les toque darse de frente con la vida.

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Acerca de Siendo Humano

Aquí escribo lo que se me ocurre y no entra en Tuíter...
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