Qué hacer cuando alguien tiene un hijo?

Dado que he decidido no tener hijos, asumo que no estaré en la situación de llegar a mi casa con un niño recién nacido — no se puede escupir nunca hacia arriba, pero para este post me ubicaré desde una posición de observador externo.

Cuando una pareja tiene un hijo — deseado — su condición exultante puede llegar a confundir a la gente que los rodea. La alegría es contagiosa y paradójicamente una posible consecuencia de dicho sentimiento es la pérdida de la capacidad de empatizar — si es que el afectado alguna vez la tuvo.

Todos quieren ver al niño; todos quieren tocarlo; todos quieren fotografiarlo; saber cómo está la madre; verle la sonrisa de idiota al padre; conocer cuánto pesó; llevarle el hermoso babero que han comprado de regalo y un montón de razones que justificarían per se  una visita a la familia bendecida.

Pues les tengo noticias; dicha familia, a pesar de su alegría, está en crisis, y lo que menos necesita es sumar elementos a esta encrucijada.

Los nuevos padres — léase que digo “nuevos” y no primerizos, siempre se es bisoño cuando llega un niño más a este mundo — están intentando adaptarse a su flamante realidad; la de no dormir bien; la de estar pendientes de cada respiración de su hijo; la de acomodar sus horarios a los del recién llegado; y no menos importante, la de no haber tenido sexo en días y saber que posiblemente no lo tendrán por un largo tiempo más. Y qué decir del niño; quien ha salido de un ambiente mansalva, a un lugar donde debe luchar todo el tiempo para sobrevivir.

Entonces volvamos a la pregunta que titula el post.

¿Qué hacer cuando alguien tiene un hijo?

Yo recomiendo alegrarse, mandar buenas vibraciones, tal vez hacer una llamadita o mandar un mensaje de texto y hasta organizar una fiesta entre todos quienes sean allegados a la familia — si eso ayuda a compensar la ansiedad de la turba — pero nunca, bajo ningún concepto, ir a conocer al niñito antes de pasada una semana de la salida del sanatorio.

Si luego de haber leído este post duda de mis habilidades sociales, lo invito a que haga el ejercicio de dejar de observar su ombligo e intente ponerse en el lugar de cualquiera de los protagonistas del hecho; tanto padres como niño; verá que no soy tan desconsiderado como parezco…

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Acerca de Siendo Humano

Aquí escribo lo que se me ocurre y no entra en Tuíter...
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